Esta es mi historia
Abrí los ojos cuando un gigantesco camión rojo pasó sobre mí.
Me quedé aturdida un rato, mirando al techo de la habitación, intentando escuchar mi pensamiento.
La luz del día comenzaba a filtrarse por la persiana. Si mi vida terminase ahora, ¿habría tenido sentido? Ese día decidí abandonar mi carrera como médico.
Pensándolo con calma, aquello era previsible. Hacía tiempo que me había negado a creer que, bajo la piel, las pupilas y el pulso de cada ser humano sólo había una feliz casualidad atómica.
Hacía mucho que yo andaba en busca de otra cosa. El escondite de la médico residente estudiosa y aplicada era como un traje hecho por un sastre principiante. Mi cuerpo se sentía extraño en sus medidas…y se me desbordaba el alma por el cuello de la camisa.
Si era coherente conmigo misma, el camino era el arte.
El Arte. Qué palabra tan grande.
Había hecho formaciones de técnica Chéjov, de narración oral, tocaba algo el piano pero… un viraje profesional de ese calibre era enorme.
Durante mucho tiempo se libró una batalla entre mi corazón y el miedo. Ya sabes quién ganó, o no estarías leyendo hoy esto.
Despedí a todas mis identidades y me adentré en un camino cuyo rumbo desconocía por completo.
“Pon en movimiento todo lo que sabes de teatro, arte, filosofía, espiritualidad… Es mucho”
Ese fue el consejo que me dio una buena amiga.
Recordé cómo las enseñanzas de técnica Chéjov, que aprendí con Graham Dixon en mi etapa médica, habían sido un faro siempre encendido en mi vida. Si a mí me habían ayudado, entonces, también podían ayudar a otros.
Así que empecé enseñando el enfoque actoral de M. Chéjov aplicado al desarrollo personal y creativo. Y mientras impartía estos talleres como modo de supervivencia feliz, retomé mi formación en técnica Chéjov con maestros como Lenard Petit, Max Hafler y Gianluca Reggiani.
También me formé como narradora oral con Roi Gal-Or, en la International School of Storytelling.
No tardé mucho en descubrir que lo que me fascinaba era hacer vivos los cuentos: abrir su simbolismo a través del movimiento, la luz, la música y el silencio.
Han pasado muchas cosas desde entonces.
He encontrado que, narrando, se para el tic tac de la incesante cuenta del tiempo.
Que las imágenes nos envuelven, dueñas de una autonomía y un poder que rebasa las palabras.
Que los cuentos nos cuentan las historias de quiénes somos, de lo que habíamos olvida doy de los tesoros secretos que podríamos encontrar.
Que, narrando, las miradas de los asistentes, hasta entonces ajenas entre sí, se entretejen con el hilo de la comprensión mutua como si de un telar mágico se tratase.
Por eso, he creado Compañía Jovina,
que busca unir la narración oral contemporánea y el teatro sagrado para traer al público una experiencia inmersiva y transformadora de los cuentos de los pueblos.
En el 2024 estrenamos nuestra primera producción“Quimuqsuq. ¿Tres cuentos inuit?” , dirigida por Luis d’Ors.
He fundado además Estudio Tu Actor Interior, un espacio para explorar la técnica Chéjov desde la narración, el teatro y el autoconocimiento.
El Hilo Dorado es la formación más potente del estudio, pionera en España en la unión de narración oral escénica, técnica Chéjov y profundización en el camino simbólico y arquetípico de los cuentos.
Hoy soy una artista emergente en el ámbito de la narración oral contemporánea y el teatro sagrado,
con muchísimos retos por delante;
sostener mi estudio, trabajar sobre nuevas producciones,
encontrar mi espacio en mundo de la cultura…
y todo ello me produce una alegría maravillosa.
Cada día doy gracias a aquel camión rojo que, una mañana,
cruzó mi despertar para preguntarme quién era.
No somos una casualidad atómica
sino los creadores de un poderoso tejido humano y libre.
Ese es mi único equipaje y mi único camino;
Traer un mundo en el que el arte y el alma llenen con su luz
todos esos escondites en los que apagamos
nuestra canción.
Hoy soy una artista emergente en el ámbito de la narración oral contemporánea y el teatro sagrado,
con muchísimos retos por delante;
sostener mi estudio, trabajar sobre nuevas producciones,
encontrar mi espacio en mundo de la cultura…
y todo ello me produce una alegría maravillosa.
Cada día doy gracias a aquel camión rojo que, una mañana,
cruzó mi despertar para preguntarme quién era.
No somos una casualidad atómica
sino los creadores de un poderoso tejido humano y libre.
Ese es mi único equipaje y mi único camino;
Traer un mundo en el que el arte y el alma llenen con su luz
todos esos escondites en los que apagamos
nuestra canción.
Para inspirarte, reflexionar y unirte a este movimiento
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